Vivir sin casa: mi experiencia durante los últimos dos años

Este es un artículo breve de reflexión.

Hace exactamente dos años y dos meses que me quedé sin casa. Tras una experiencia bastante dura compartiendo piso en Madrid con tres desconocidos, decidí dar un salto al vacío.

Llevaba unos meses teletrabajando para Fundación Capital. Acababa de regresar de mi primer viaje a Colombia, donde me enamoré del país y de su gente. Algo dentro de mí gritaba que necesitaba un cambio. Urgentemente.

Pareciera que los astros se alinearon cuando mis queridos amigos volvieron a ofrecerme la casa de Bari; podría quedarme allí por unas semanas, disfrutando del mar y del buen clima sin necesidad de pagar alojamiento.

Entonces lo tuve claro: debía dejar mi apartamento en Madrid. No fue fácil. Había construido un refugio, una segunda casa, un grupo de amigos y un lugar al que llamar “hogar”. Por fin encontré un espacio en el que me sentía arropada, donde podía salir un martes en la tarde a pasear, entrar a un bar sola sabiendo que encontraría caras conocidas y que me sentiría “en casa”.

“¿Qué haces? ¿Bajas?”. “¡Claro! Me calzo y te veo en la esquina del Daniel.” Nunca antes había tenido eso.

Y me encantaba.

Pero también sabía que necesitaba algo más.

Hace años aprendí a confiar en la vida. “Todo pasa por algo”, no merece la pena forzar y remar contracorriente. Y justo antes de marcharme, la propia vida me puso a prueba: lo que no había pasado en un año, ocurrió justo en mi última semana en Madrid. Intenté convencerme de que debía quedarme pero…

No, no había vuelta atrás. Era mi miedo, el pánico a empezar de cero, a perderlo todo de nuevo…

Primera etapa: Europa

Mi estancia en Bari fue, como cualquier proceso de sanación, bastante dura. La escritura fue mi terapia personal y, durante esas largas y lluviosas semanas, trabajé sin descanso en un nuevo proyecto que espero que salga a la luz muy pronto.

Fue el inicio de una nueva vida. Y me animé a continuarla, esta vez en Francia.

Desde la casa de Bari, reservé un mes de estancia en un pequeño apartamento en Agde, al sur de Francia. Mi duelo continuaría.

Segunda etapa: América Latina

Escribí un artículo sobre esta experiencia hace más de un año. Además, traté de recoger mis aprendizajes gracias a la participación en la COP16, la Conferencia Internacional sobre Biodiversidad celebrada en Cali en 2024.

Un año como dog sitter

Si has leído alguno de mis artículos más recientes, sabrás que durante este último año he estado viajando bastante por Europa.

El teletrabajo me aporta una flexibilidad envidiable, y decidí embarcarme en una nueva aventura: viajar alojándome en casas ajenas a cambio de cuidar a perritos maravillosos. Puedes leer mi artículo al respecto aquí.

A día de hoy, continúo conociendo lugares, personas y perros maravillosos gracias a la plataforma Trusted House Sitters. Acabo de regresar de Dinamarca, donde me quedé en Aarhus con Cesa, ¡un perro increíblemente dulce y cariñoso! Muy pronto te contaré más 🙂

¿Y ahora qué?

Para este verano, tengo varios viajes programados. ¡Y no solo como dog sitter! Aunque también…

En este artículo, te conté varias de las formas en que estoy viajando últimamente, pero no son las únicas.

La próxima semana viajaré a Italia para participar en el kickoff meeting de un nuevo proyecto que estamos empezando con Diversidad & Desarrollo... ¡sobre diversidad biocultural en el Mediterráneo!

Muy pronto te compartiré detalles sobre esto. ¡Estoy muy emocionada! Será un proyecto súper interesante e innovador 🙂

Por ahora, te deseo un feliz verano y, como ya sabes, quedo súper disponible para cualquier cosa que necesites. ¡Un abrazo fuerte!

Leave a Reply