Beneficios del minimalismo como estilo de vida

By 02/09/2021Cultura

¿Alguna vez has pensado en la inmensa cantidad de objetos que acumulamos en nuestros hogares? Millones de enseres que, en muchos casos, ya no tienen ninguna utilidad, y que sólo están ahí para seguir acumulando polvo.

¿Y qué hay de nuestras emociones y pensamientos? ¿Alguna vez te has saturado de ellos y has sentido la necesidad de despejar tu mente?

Sin duda, las sociedades actuales se caracterizan por un increíble exceso en todos los sentidos: exceso de adquisición, de compras, de tareas y quehaceres, de pensamientos e ideas que deambulan continuamente en nuestra mente.  

Ante este aumento descontrolado, el minimalismo empieza a adquirir fuerza. En todo el mundo.

Muchas culturas ya cuentan con tradiciones arraigadas que defienden la simplificación de pertenencias y la paz mental. Y en ellas se apoya el minimalismo. Éste nace como una filosofía de vida cuya idea principal consiste en la revalorización de las prioridades individuales. Es decir, en otorgar valor a lo realmente importante, prescindiendo de todo lo superfluo.

En esta medida, podría considerarse como una corriente contraria al consumismo desmedido al que estamos acostumbrados. Un consumismo que nos incita a “cubrir carencias” mediante la compra compulsiva de enseres que nos harán sentir mejor. Pero… ¿realmente conseguimos sentirnos mejor simplemente por el hecho de adquirir nuevos objetos?

El minimalismo va más allá de lo material. No se trata sólo del espacio físico y de los objetos que adquirimos, sino que transciende al plano mental y espiritual. Y no afecto sólo al individuo, sino que es un movimiento colectivo que beneficia a toda la humanidad y todo el planeta, puesto que posee una perspectiva ecológica.

Qué es y cómo surge el minimalismo

El minimalismo consiste principalmente en quedarnos con la esencia y desapegarnos de las cosas materiales y sentimentales. Se trata de un estilo de vida sostenible, donde el tiempo y el dinero dan paso a la priorización de la realización personal a través del conocimiento y de momentos compartidos con nuestros seres queridos.

Aunque el minimalismo moderno comenzó a tomar forma a mediados del siglo XX, en realidad encuentra sus raíces en una doctrina filosófica mucho más antigua, el ascetismo. Esta corriente defendía justamente el hecho de despojarnos de todos los objetos materiales e incluso del contacto humano para, así, “limpiar el espíritu”. Por tanto, las personas que adoptaban esta filosofía solían retirarse a las montañas para estar en contacto directo con la naturaleza.

De forma más reciente, en los años 60, el minimalismo bebe de esta doctrina y empieza a tomar fuerza en Estados Unidos, donde personas como Steve Job promueven ese estilo “limpio” y sencillo que tanto caracteriza al minimalismo. Supone, por tanto, una respuesta al capitalismo americano y a la sobre estimulación a través de productos de consumo.

Se basa en la idea de “menos es más”, llegando a formar parte de todas las esferas de la vida, como la decoración, el arte, la arquitectura, la moda, la pintura y la música. 

El minimalismo en el mundo

Como mencionábamos al principio de este artículo, muchas culturas de distintas partes del mundo han contado con tradiciones en las cuales el minimalismo encuentra su esencia. En este sentido, culturas como la japonesa y la escandinava se alejan del consumismo tan defendido por la cultura occidental.

Japón, líder de la cultura minimalista

En Japón, la cultura filosófica nace del budismo zen, que apela al desapego emocional de las posesiones materiales a favor de la búsqueda de felicidad pura y de atención plena. Valoran la armonía y el orden, dando prioridad a la calidad y no a la cantidad.

Los japoneses demuestran su filosofía minimalista también mediante el lenguaje, ya que poseen palabras y frases que describen este estilo de vida. Por ejemplo, “ma” describe el espacio entre objetos, dando valor tanto a lo que existe como lo que no existe; “mottainai” significa “no desperdicies nada”, por lo que alude a los recursos limitados del Planeta y a la relación de respeto y gratitud que debemos adoptar en relación con el medio; la palabra “danshari” se refiere al hecho de mantener el orden físico, mental y emocional, y tomar decisiones responsables sobre cada una de nuestras compras.

Escandinavia, limpieza y orden en todos los sentidos

En Escandinavia, sabemos que la arquitectura y la decoración poseen un estilo sencillo y elegante. Últimamente está llamando mucho la atención un concepto peculiar, el “Dostadning”, que se traduce como “limpieza de muerte sueca”.

No, no consiste en “deshacernos de nuestros mayores”, sino que se trata de ir desprendiéndonos de nuestras pertenencias excesivas a medida que vamos envejeciendo para que, de esta forma, los familiares no tengan que responsabilizarse de esta acumulación de objetos.

Esta idea nos recuerda no sólo la cantidad de enseres que nos rodean, sino todo lo que dejamos acumulado tras nuestro paso por la Tierra. Por eso, encontramos muchas similitudes con la idea de sostenibilidad ecológica, como mencionaba al principio.

Existen muchos ejemplos de minimalismo en otras culturas y países del mundo: la idea de “menos es más” que está cobrando relevancia en el ámbito de la moda en Francia, o el “devara kaadu” en India, que anima a llevar una vida sencilla y basada en productos naturales.

Por tanto, se trata de una práctica ancestral presente en distintas sociedades y comunidades que habitan por todo el Planeta, y todas ellas coinciden en una serie de beneficios que veremos a continuación.

Beneficios del minimalismo

Como hemos comentado, el minimalismo supone un estilo de vida que va más allá del espacio físico, sino que trasvasa fronteras y se integra en aspectos como el trabajo, el hogar, el consumo, la gastronomía, la ropa e, incluso, los pensamientos. Nos guía hacia una forma de vida más sencilla, desechando las tareas, personas y “ruidos” de la vida que nos restan energías.

A continuación, repasamos algunos de los beneficios que nos trae el estilo de vida minimalista.

  • Ahorro económico: el minimalismo rechaza la mentalidad consumista desmedida de las sociedades contemporáneas. Por tanto, se evita la inversión de recursos económicos en objetos y cosas innecesarias, dejando lugar únicamente a lo esencial.
  • Orden y limpieza: al poseer poco, adquirimos mayor consciencia de lo que tenemos y de la forma en que almacenamos todas nuestras posesiones. Por tanto, todo se ve más organizado, y la limpieza será mucho más sencilla.
  • Oportunidad para ayudar y reutilizar: al deshacernos de los objetos que ya no necesitamos, podemos donarlos y permitir que otras personas le den un nuevo uso. De este modo, estaremos ahorrando la necesidad de continuar consumiendo productos nuevos, cuando aún existen muchos en buen estado.
  • Sostenible y responsable con el medio ambiente: relacionado con el punto anterior, el minimalismo permite disminuir el desperdicio de recursos que acaban generando contaminación y que, en última instancia, nos afecta a todos, tanto a humanos y especies, como al Planeta en su conjunto.
  • Mayor tiempo disponible: puede que este punto de parezca insignificante, pero pequeños gestos como decidir qué ropa ponernos, encontrar los zapatos adecuados entre una pila enorme de opciones, o sacar la taza que buscamos del último rincón del cajón detrás del resto de cubiertos y platos, son actividades que consumen tiempo. Y energías. Si simplificamos todo esto, quedándonos únicamente con aquello que realmente utilizamos, sin duda seremos mucho más productivos.
  • Sensación de calma, equilibrio, tranquilidad y libertad. Nos han vendido la idea de que “si compramos X cosa, seremos más felices”: si tenemos un coche de último modelo, si vivimos en una casa grande, si nos hacemos con el último modelo de IPhone, si compramos a nuestros hijos un patinete eléctrico, etc. Ante esta idea, el minimalismo rompe con la dependencia consumista, animándonos a buscar la felicidad en las experiencias, las relaciones y el enriquecimiento persona
  • Claridad mental: al poseer claridad en nuestro entorno, nuestras emociones y pensamientos también se clarifican. Nos deshacemos de las cosas que nos distraen somos capaces de proyectar mejor nuestros objetivos y deseos, nos enfocamos en lo realmente importante.

En definitiva, el consumismo genera consecuencias no sólo a nivel personal, sino también medioambiental: el consumo irresponsable agota los recursos naturales y genera una contaminación desmesurada, lo que revierte en el cambio climático y en nuestra vida diaria.

Minimalismo, la puerta a un mundo sostenible  

En conclusión, el minimalismo rompe con la idea de encontrar la felicidad en los objetos y posesiones. Además, en línea con el minimalismo, se aboga por un contexto social donde predomine la cooperación y la relación amable y responsable con el medio ambiente.

El minimalismo anima a repensar la sociedad y la cultura en nuestras sociedades, y a revalorar las prioridades personales de tal forma que demos importancia a lo realmente importante para nosotros. Se trata de vivir en armonía y con intención.

Y tú, ¿qué piensas de este estilo de vida? ¿Estarías dispuesto/a a deshacerte de tus posesiones materiales y de tus apegos emocionales para vivir una vida más sencilla?

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